Testimonios - Asociación de la Medalla Milagrosa
Asociación de la Medalla Milagrosa

Testimonios

 

Historias de fe, esperanza e intercesión

La Asociación recibe miles de testimonios cada año que muestran la generosidad del amor de Dios en respuesta a las oraciones hechas a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En gratitud por la intercesión de María y las bendiciones de Dios, la Asociación de la Medalla Milagrosa publica partes de estas historias.

Testimonios compartidos

Gracias, Madre, por tu poderosa intercesión

Mi hijo tiene una condición genética rara que causa ceguera. Es una enfermedad progresiva que ha tenido desde que nació. Comenzamos a promover la Medalla Milagrosa, y hoy su visión es 20/30. Los doctores están sorprendidos. Dicen que era uno de los peores casos que habían visto… y ha sido un verdadero milagro. Gracias, Madre, por tu intercesión.
—Wyoming

 

Solo puedo decir que fue la Virgen quien me protegió

Soy enfermera y trabajo turnos de noche. Un día, manejando de regreso a casa, me quedé dormida y choqué contra dos tráileres. La gente no podía creer que yo estuviera viva. Salí solo con algunos golpes. Estoy convencida de que fue la Virgen y mi ángel de la guarda quienes me protegieron. Siempre llevo puesta mi Medalla Milagrosa y mi escapulario. Quiero que todos sepan que la intercesión de María es real.
—Texas

 

Estoy agradecida porque recibí respuesta a mis oraciones

Hace varios años me diagnosticaron cáncer de seno. Durante muchos años había usado la Medalla Milagrosa de vez en cuando. Le prometí a la Virgen que, si me ayudaba a salir adelante con la cirugía y los tratamientos de radiación, usaría mi medalla todos los días. Mis oraciones fueron escuchadas. Desde ese diagnóstico, llevo puesta mi Medalla Milagrosa todos los días. Para mí es un testimonio del poder de la intercesión de nuestra Madre Santísima.
—Florida

Oración a Nuestra Señora por la Sanación

María Inmaculada, te has entregado a nosotros como Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Nos has pedido que oremos con confianza y recibiremos grandes gracias. Conocemos tu compasión, porque viste a tu Hijo sufrir y morir por nosotros. En tu unión con Su sufrimiento, te convertiste en la madre de todos nosotros.

María, madre mía, enséñame a comprender como tú mi sufrimiento ya soportarlo en unión con el sufrimiento de Jesús. En tu amor maternal, calma mis temores y aumenta mi confianza en el cuidado amoroso de Dios.

De acuerdo con el plan de Dios, obtén para mí la curación que necesito. Intercede ante tu Hijo para que pueda tener la fuerza que necesito para trabajar por la gloria de Dios y la salvación del mundo.

Amén.