Testimonios - Asociación de la Medalla Milagrosa
Asociación de la Medalla Milagrosa

Testimonios

 

Historias de fe, esperanza e intercesión

La Asociación recibe miles de testimonios cada año que muestran la generosidad del amor de Dios en respuesta a las oraciones hechas a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En gratitud por la intercesión de María y las bendiciones de Dios, la Asociación de la Medalla Milagrosa publica partes de estas historias.

Testimonios compartidos

No puedo expresar la alegría y el agradecimiento que siento por este milagro

Solo quería escribir unos renglones para darles las gracias. Mi esposa, con quien llevo 11 años de casado y madre de nuestros seis hijos, nunca fue bautizada ni creció en ninguna religión. Desde que éramos novios he estado pidiendo a Dios por su conversión. Un mes después de recibir una Medalla Milagrosa de su Asociación y ponerla en el collar que ella usa todos los días, decidió empezar el proceso de RICA para entrar a la Iglesia católica. Además, vamos a recibir el Sacramento del Matrimonio. No puedo expresar la alegría y el agradecimiento que siento por este milagro. Durante años ella estaba convencida de que le faltaba esa parte espiritual necesaria para poder creer de verdad y que, por conciencia, no podía hacerse cristiana. Su conversión es realmente un milagro.
—California

Nuestra Madre Santísima va conmigo a todas partes

Cuando éramos niños, mi papá nos reunía todas las noches para rezar el Rosario. Nuestra mamá se había ido a hacer otra vida cuando mis hermanos y yo apenas teníamos 18 meses, tres años y cinco años. Un día en que los padres podían visitar nuestra escuela católica, me puse a llorar porque todos los demás niños tenían a su mamá allí, menos yo. Una de las religiosas me tomó de la mano, me llevó a la capilla y se detuvo frente a la imagen de la Virgen María. “Ella es tu mamá”, me dijo.

Desde ese día mi amor por la Virgen no ha dejado de crecer. Años después, cuando mi hermana y yo éramos adolescentes, compartíamos la misma recámara. Ella se dormía abrazando su rosario. Mi hermana murió a los 19 años en un accidente. A mi segunda hija le puse su nombre. He sobrevivido a dos accidentes automovilísticos muy graves. Los dos ocurrieron después de dejar a mi hija en la escuela: uno cuando estaba en la secundaria y otro cuando ya iba a la universidad. En las dos ocasiones llevaba conmigo mi rosario y en las dos pude haber perdido la vida. Sin embargo, salí con apenas unos raspones. Nuestra Madre Santísima va conmigo a todas partes. Siempre llevo un rosario y todos los días le pido que interceda por mí. Ya tengo 76 años.
—Pensilvania

Oración a Nuestra Señora por la Sanación

María Inmaculada, te has entregado a nosotros como Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Nos has pedido que oremos con confianza y recibiremos grandes gracias. Conocemos tu compasión, porque viste a tu Hijo sufrir y morir por nosotros. En tu unión con Su sufrimiento, te convertiste en la madre de todos nosotros.

María, madre mía, enséñame a comprender como tú mi sufrimiento ya soportarlo en unión con el sufrimiento de Jesús. En tu amor maternal, calma mis temores y aumenta mi confianza en el cuidado amoroso de Dios.

De acuerdo con el plan de Dios, obtén para mí la curación que necesito. Intercede ante tu Hijo para que pueda tener la fuerza que necesito para trabajar por la gloria de Dios y la salvación del mundo.

Amén.